Medicina TIBETANA

A diferencia de la medicina convencional, la medicina natural tibetana considera que el cuerpo es un conjunto y que no se debe considerar solo el órgano que esta enfermo. "Hay que descubrí la causa por la que se ha enfermado y llegar a la raíz del problema". El tratamiento de cada enfermedad esta constituido por una gran variedad de plantas y minerales que no presentan contraindicaciones ni efectos secundarios.

Para la medicina tibetana, los problemas físicos pueden tener origen psíquico o "del alma". Por ejemplo, una persona puede tener dolores fuertes en una parte del cuerpo sin que el medico encuentre nada tangible. "Pero el dolor esta ahí y el paciente lo siente". En este caso el dolor puede deberse a causas varias, como un desorden de la energía ocasionado por un desequilibrio emocional o un estado negativo de la personalidad (ira, apego, envidia o enfado). A veces también es por la alimentación: lo que se come no es lo apropiado y motiva la afección del entorno energético sutil del cuerpo, algo que no es visible aparentemente, pero que esta ahí. Y también los cambios climáticos: las variaciones del tiempo, en particular las bruscas, conllevan un choque para el cuerpo energético, y unas personas lo acusan mas que otras.

El diagnostico, en el pulso

La medicina tibetana diagnostica la enfermedad mediante la pulsologia. El especialista examina cada uno de los doce pulsos que tenemos en las muñecas, a distintos niveles de presión: superficial, medio y profundo, presionando el hueso. Tomando el pulso en la mano derecha, el medico percibe el tono del corazón y del intestino delgado. Con el dedo medio capta el bazo y el estomago, y con el anular, el riñón izquierdo y los órganos sexuales.

A esto se le añade el análisis visual de la orina: su aspecto revela gran parte de los desordenes orgánicos. En ocasiones se completa con un análisis de sangre natural, sin químicos en el diagnostico. Las radiografías, en cambio, se descartan. "No detectan nada hasta que la enfermedad no se declara o se encuentra en un estado avanzado"

Tu constitución es la pista

En la medicina tibetana tiene mucho que ver la constitución del paciente, que esta definida por tres tipos, cada uno de los cuales esta representado por una energía propia. Cuando esta equilibrada, es sinónimo de salud y cuando no, de enfermedad:

La alimentación, el clima, el ambiente o las personas cercanas pueden afectar a cada tipo de una manera particular. "Por ejemplo -señala un experto-, una persona en la que predomina el factor viento se va a encontrar menos confortable en un clima frió, y húmedo, así como tomando nutrientes fríos. Una personalidad biliosa va a estar a disgusto en un ambiente caluroso y seco, así como tomando alimentos grasos. Y los flemáticos no estarán bien en climas fríos y húmedos compactos, y no les va bien los alimentos con características frías, las grasas saturadas ni los dulces, ya que reducen la temperatura de su energía, lo que incrementaría su lentitud, haciendo incluso que se vuelvan mas tímidos".

Vademécum tibetano

Traumas, ansiedad y otros "males del espíritu"

El experto en medicina tibetana averigua los traumas psíquicos y anímicos a  través de la pulsologia. Y es que estos golpes dejan una huella que se refleja en el ritmo del pulso y en la orina. Las patologías debidas a traumas se desarrollan por la perdida de fuerza de vitalidad psíquica: miedos, disgusto o contratiempos fuertes absorben o restan fuerza a la resistencia psíquica y emocional.

También puede tratarse de la baja autoestima, que surge por el debilitamiento del sistema combativo. La autoestima depende del estado del hígado y del corazón, por lo que hay que tratarlos para reequilibrarlos, en lo que influye la alimentación, se recomienda evitar alimentos fritos, en conserva, curados, grasientos,  industrializados o precocinados.

La ansiedad es otro mal del espíritu que repercute en el estado físico. Se debe a querer hacer más de lo que se puede, o no tener suficiente descanso mental y físico, o a repetidas discusiones fuertes. "Se quema la energía tranquilizante, sobrecalentando la presión energética". 

Los remedios deben restaurar la velocidad del mecanismo energético mediante relajación física y psíquica. 

Algunas plantas utilizadas

DIENTE DE LEÓN, HEMATUM Y TERMINALILA BELLERICA. Esta mezcla va bien para las inflamaciones del aparato digestivo, lucha contra el reuma y equilibra el funcionamiento del hígado.

TERMINALIA BELLERICA. Elimina las toxinas de la sangre, regula s temperatura y previene y mejora el reúma en el corazón.

DIENTE DE LEÓN. Purifica el hígado, combinado con otras plantas como la HERPESTOSPERMUM, se utiliza en casos de jaqueca y para reducir el colesterol en sangre.

INCIENSO TERAPÉUTICO. Elaborado con diversas plantas y especias curativas, combate el insomnio y a ansiedad, sobro todo en los ancianos.

CURCUMA ONGA, TERMINALIA CHEBULA Y ARCORUS CALAMUS. Su mezcla se usa para desinfectar las glándulas del estomago o del páncreas. Además, regula el sistema urinario y digestivo, y mejora la movilidad de las articulaciones, la CURCUMA LONGA, sola cicatriza las heridas.

El HEMATUM es un mineral que se utiliza en casos de anemia. Mejora la soldadura de los huesos cuando existe fractura. Este mineral se refina antes de dárselo al paciente

TERMINALIA CHEBULA y TERMINALIA BALLERICA. Alivian los problemas respiratorios, reducen la sed y purifican la sangre de las sustancias tóxicas.

ACORUS CALAMUS, TERMINALIA BELLERICA Y HEMATUM son los componentes principales de esta mezcla de plantas que sirve para limpiar las sangre de toxinas y para regular su temperatura.

ACORUS CALAMUS y TERMINALIA BELLERICA, plantas que combaten el reuma cardiaco, desintoxican además la sangre.

Hecate (Prevenir)